• Lun. Jun 27th, 2022

Botellas que se convierten en Casas

Hemos sido seleccionados por Proyecto Escala, del INAES como un caso de éxito.

De la basura han surgido grandes negocios. Rafael Salas no se quedó cruzado de brazos y decidió emprender con una causa social.

Este joven empresario transformó su energía en una empresa llamada Cilforsa, dedicada a construir viviendas reciclando botellas de plástico o vidrio.

Primero, empezó como una fundación. “Había el deseo de aportar un granito de arena para aminorar el rezago habitacional en el que están 10 millones de familias mexicanas, es decir, casi 55 millones de mexicanos que no tienen donde vivir o viven en una situación de pobreza extrema”, dijo.

Cómo descubrió esta oportunidad.

Rafael relata que hace 150 años, unos mineros de Estados Unidos que bebían mucha cerveza, construyeron la primera casa hecha con botellas de vidrio.

“Encontré a una boliviana llamada Ingrid Vaca que comenzó a rellenar botellas con tierra para construir viviendas. Ví unas unas fotografías y quedé sorprendido. Le pedí que viniera a nuestro país a enseñarnos la técnica, aceptó, pero me puso una condición: encontrar una familia que realmente necesitara un hogar”.

En Tlaxcala, vivía una familia de diez personas en un cuarto de 3×3. El papá ganaba 50 pesos diarios. “Convocamos a voluntarios y patrocinadores a través de las redes sociales y tuvimos un gran impacto. Comenzaron a llegar personas de otros estados e incluso de diferentes países para aprender esta técnica novedosa de construcción”.

Sin embargo, la gente de la comunidad se burlaba de esa familia. Incluso hay una anécdota. “Había un niño muy entusiasta, era el que más nos ayudaba. Un día, llegó de la escuela todo triste porque le dijeron que iba a vivir en una casa de basura”.

En ese momento, se dio cuenta del reto que estaba por venir para que este proyecto pudiera crecer. Un desafío que todavía no han podido resolver. “La gente sigue pensando que las botellas son basura cuando en realidad es un material cuatro veces más resistente que el concreto”.

Terminaron la casa y la gente se enteró que la estaban regalando. A los tres días tenían a 50 familias diciendo: “Cuándo me toca a mí”.

“Llegué a la conclusión de que dar casas gratis no era el camino. Teníamos que fijar un precio”.

Una casa sustentable de Cilforsa cuesta entre los 180 y 190,000 pesos, “considerando que la vivienda más barata de interés social va de 260,000 a medio millón de pesos”.

También han diseñado un esquema de microcrédito donde la gente paga semanalmente 200 pesos y debe tener un terreno para comenzar a construir.

Actualmente, esta pequeña empresa está utilizando más materiales: llantas, latas de aluminio, pedacería de fierro, entre otros. “Ha sido muy importante demostrar científicamente que estos materiales son altamente resistentes”.

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Rafael Salas

Director General de Dividendee. Experto en Sustentabilidad, Finanzas y Blockchain. Considerado Promesa de México por la Revista CNN Expansión y Agente de Cambio de Ashoka. Integrante del Club Líderes del Futuro de la Revista Líderes Mexicanos quien también lo nombró uno de los 300 más influyentes de México.