Ciudades Rurales, un despojo contra el campesinado, señaló Gerardo González

México, 17 jun – Yadira Llaven. (Lajornada de Oriente).- Tras las tormentas que cayeron en gran parte del Sureste de México, en octubre y noviembre de 2007, el gobierno del estado de Chiapas, presidido por Juan Sabines Guerrero, impulsó el programa llamado Ciudades Rurales Sustentables.

Como ya está demostrado en Nuevo Juan de Grijalva y en Santiago El Pinar, en el estado de Chiapas, el proyecto de las Ciudades Rurales sólo representa el despojo gubernamental contra el campesinado, bajo el engaño de ordenar el uso de los recursos del campo, lo cual implica la separación del labriego de la tierra que actualmente habita.

Pero lo más grave no es la pérdida del hábitat, del entorno social, sino que la reclusión forzada de los campesinos es parte de una estrategia mucho más amplia de contrainsurgencia y pacificación, reveló el doctor Gerardo González Figueroa, del Colegio de la Frontera Sur, Unidad San Cristóbal de las Casas, durante su participación en el octavo Congreso Nacional de la Asociación Mexicana de Estudios Rurales (AMER).

El investigador concedió una entrevista a La Jornada de Oriente, a propósito del proyecto que implementará el gobernador Rafael Moreno Valle Rosas en la comunidad poblana de San Miguel Tenextatiloya.

González Figueroa expuso que los actores que están involucrados en el “impulso” del desarrollo en las Ciudades Rurales chiapanecas, como Tv Azteca y Wal Mart, únicamente buscan un beneficio, los explotan, y se olvidan que al hablar de vivienda “estamos hablando de su hábitat, de su agricultura de traspatio que refiere a la economía, salud y cultura”.

Por lo que advirtió que esto podría reproducirse en el proyecto de Ciudades Rurales en Tenextatiloya, donde el gobierno servirá como mediador para que el capital invertido obtenga retribuciones.

Explicó que cambiar abruptamente al campesino del campo a una cooperativa, los convierte en maquiladores. Al tiempo que señaló que pareciera ser que existe un interés por parte de los gobiernos en urbanizar a los labriegos, sin importar el riesgo que ello conlleva.

Por otro lado, el investigador señaló que las viviendas que conforman dichas ciudades son muy pequeñas, y están hechas con material de mala calidad. Aparentemente, señaló, cubre la demanda y otros servicios básicos, pero a la vez está convirtiendo al campesinado en actores dóciles, al aceptar las nuevas “políticas” gubernamentales.

El integrante del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) de la AMER comentó que es cierto que las Ciudades Rurales cuentan con clínicas de primer mundo, que se han convertido en elefantes blancos, porque los campesinos no acuden a ellas, por usos y costumbres.

También detalló que hay gente que habita en Santiago El Pinar con mucho remordimiento. “No son felices, hay problemas en la construcción de infraestructura, y las fuentes de trabajo muchas veces no satisfacen las necesidades que en teoría frenaría la migración”.

Esta añoranza por la tierra, por la parcela, aseveró, aísla a los campesinos porque el proyecto no conjunta los elementos de identidad, de cultura; además no los dejan participar en la toma de decisiones del rumbo de la ciudad rural.

Al último, el doctor Gerardo González aseguró que las Ciudades Rurales son la hipótesis equivocada de que la dispersión es la causante de la pobreza, cuando en realidad es la falta de ingresos y de trabajo, entre otros factores.

Un proyecto del Plan Puebla Panamá

Tras las tormentas que cayeron en gran parte del Sureste de México, en octubre y noviembre de 2007, el gobierno del estado de Chiapas, presidido por Juan Sabines Guerrero, impulsó el programa llamado Ciudades Rurales Sustentables.

El programa dotaría de vivienda a miles de damnificados que habían perdido a sus seres queridos, casas, tierras, animales y efectos personales. Sin embargo, una investigación de Mariela Zunino y Miguel Pickard, del Centro de Investigaciones Económicas y Políticas de Acción Comunitaria (CIEPAC), desveló que el objetivo real del programa es “ordenar” el uso de los recursos del campo, además de concentrar a los labriegos en pequeñas aldeas, donde enajenan sus tierras y son explotados por las grandes empresas, dejando en evidencia la lógica mayormente económica y no social de Ciudades Rurales.

Evidentemente, expusieron que la idea original de la construcción de Ciudades Rurales no proviene del gobernador de Chiapas sino que surge primero en las instituciones multilaterales como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID); y forma parte del entramado neoliberal de planes, proyectos y negocios que están avanzando sobre México, a través del Plan Puebla Panamá.

En la reunión donde se lanzó el Proyecto Mesoamérica en junio de 2008, el presidente del Consejo Consultivo de Ciudades Rurales, Esteban Moctezuma Barragán, también presidente de Fundación Azteca, declaró que “habrá Ciudades Rurales no sólo en Chiapas ni sólo en todo México. Se multiplicarán por Latinoamérica y el orbe y serán herencia del presidente Felipe Calderón y del gobernador Sabines, porque resuelven muchos problemas a la vez, porque parten de una solución de fondo”. LJO

Fuente: http://www.lajornadadeoriente.com.mx/